jueves, 20 de febrero de 2014

El conflicto es el origen para una obra dramática. Si no hay conflicto no hay drama. El conflicto hace referencia a las fuerzas contrapuestas (fuerzas en pugna) que provocan el desarrollo argumental del drama. Surgen así al menos dos posturas contrarias, que habrá que descubrir, las que pueden manifestarse explícitamente o hallarse implícitas en otras situaciones (anteriores o posteriores) de la obra.
Conflicto social : pone en tensión a uno o más personajes (el protagonista y sus amigos) y un grupo social que asume el papel de antagonista. El desarrollo de este tipo de conflicto suele contar con elementos visuales de tipo simbólico que representan al grupo opositor (sociedad, sistema, gobierno, grupos de poder, etcétera). Cuando se desarrolla por medio de una subtrama le da más relieve al conflicto básico.



El conflicto por la tierra 
Para los pueblos indígenas la dimensión central del conflicto es el territorio.   
El territorio es un espacio político, cultural y económico que contiene relaciones sociales específicas, formas distintas de uso y apropiación de los recursos naturales. También incluye visiones, imaginarios e identidades construidas por la gente que lo habita. 

Los territorios indígenas de las distintas regiones de Colombia han sido incorporados  en diferentes épocas, obligando a sus gentes a adoptar estrategias de resistencia y adaptación para sobrevivir como culturas. Y no importa la época, el proceso ha sido violento y ha dado como resultados una disminución en el peso numérico de la población y un debilitamiento como pueblos indígenas. 
El tema de las drogas es uno de los puntos de la agenda de negociaciones entre el Gobierno  y las FARC. Al mismo tiempo, el problema de los cultivos de uso ilícito, como primer eslabón de la cadena del negocio de las drogas, hace parte del tema de la tierra en Colombia, el primer punto de esta misma agenda que se discute en la ciudad de La Habana. Un proyecto de paz y justicia en el campo deberá incluir políticas que aborden específicamente la situación de los cultivos de uso ilícito.
Como dice el investigador Ricardo Vargas: “La economía ilegal de las drogas atraviesa transversalmente el conflicto colombiano en diferentes dimensiones y en diversos territorios. Las condiciones de vida de gran parte de la población rural colombiana se han deteriorado como consecuencia, entre otros factores, de la contrarreforma agraria estimulada por el negocio ilícito de las drogas. Una política rural que haga frente a esta situación es clave para la solución del problema de las drogas ilegales en Colombia”.

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