Apuntes para pensar la Guerra en Medellin
En la conflictiva situación de Medellín, en la que influyen las condiciones sociales, también se mezclan tres elementos que deben destacarse. El primero: el escalamiento del conflicto armado está envolviendo a las ciudades, donde serán cada vez más frecuentes las disputas militares abiertas. Las urbes ya no serán sólo centros de logística sino muestras de poder territorial y social que los actores armados presentarán como capital en una posible negociación. Este es un escenario para el que las Fuerzas Armadas no están preparadas. Se requiere mucho más trabajo de inteligencia, infiltraciones y operaciones de comando y no operativos de montonera, con agresión directa a la población, que generan altos costos políticos.
Segundo: Medellín aún vive la influencia de la cultura emergente que ha cautivado a sectores de la juventud propensos a convertirse en guerreros. El tercer aspecto es quizás el más problemático. Ha existido una tolerancia oficial —y en alguna medida social— con los actores ilegales, que se han visto como solución inmediata pero que en el largo plazo han traído altos costos para la comunidad. Así ha sucedido con el narcotráfico, con grupos de limpieza, con las milicias, con la banda La Terraza, y ahora con las propias autodefensas.
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